Sirena de Santa Rita
La bolsa sobre la cabeza de la niña no la deja respirar. Está en un lugar caliente y lleno de tierra. Sus pies le dicen eso,duelen y su cabeza también. No recuerda cómo llegó a ese lugar.Lo último que su memoria recuerda es que estaba en el parque. Era el primer día fresco en tres semanas.
Su madre no le importaba donde estuviera todo el dia,solo que llegara ahí al anochecer. Lo hacía para prevenir que los extraños no pensaran ideas raras. Su madre le llamaba Mona, porque se la pasaba colgándose de los árboles. Su nombre era Doña Reyna Eva de la Ventura Leon.
En la escuela le decían Wendy y en la calle le llamaban Azulina. Sus ojos azules eran la característica que más llamaba la atención. Una niña morena con ojos azules era muy extraño.
En Santa Rita,era un milagro.
Azulina estaba acostumbrada estar afuera. Observaba el mar cuando todo se volvió negro.Ella soñó con ser una sirena, nadando entre esos peces pequeños y coloridos.
Cuando despertó, la estaban arrastrando de sus brazos,ellos la golpearon en su estómago.
Le quito todo su aliento.
Le susurraron al oído : Si vuelves a gritar, te destripamos. Ahora,camina.
Ella continuó el viaje donde harían algo prohibido.
La jalaban por los hombros, sus pies ahora le quemaban.
Azulina dijo: Me podrian cargar, me duele cuando camino.
La volvieron a golpear y rieron.
Ella reconoció una de las risas. Era la mujer con una sonrisa que sobrepasaba sus labios,marcada en su piel, que vestía de uniforme del ejército. La otra era de un hombre. Era del tipo de extraños de la que su madre le advertia.
Sentía que la bolsa se volvía húmeda y más caliente,su camisa húmeda del sudor. El camino era más duro y caminaban sobre rocas.Sus pies ahora se cortaban con las piedras.
Deseaba ser una sirena,pues ellas no tenían pies que se cortaran. Azulina cayó en el camino. Ambos raptores la pateaban y le decían que se levantara. Se levantó con algo de esfuerzo y empezó a cojear. La bolsa se soltó y ella sintió el aire . Los secuestradores se dieron cuenta y la patearon en la espalda. Su cuerpo rodó sobre las piedras. Su cuerpo ahora estaba cortado. Ella no podía ver el mar, supo que estaba lejos de Santa Rita. Tuvo un momento instantáneo donde el miedo se fue y otra vez su mundo se torno negro.
Cuando despertó, ella estaba atada a una cama. El cuarto donde se encontraba olía a sudor,mierda y orines. Un aroma de desesperanza y terror. El techo era completamente
blanco pero las paredes de color granate. Azulina vio que había dos camas, dos ventanas pequeñas y una silla cafe. A su lado se encontraba otra niña,Azulina la reconocía de los postes eléctricos. Recordaba haberla visto en la televisión, su abuela lloraba mientras enseñaba su foto,diciendo que no sabía donde se encontraba. Su madre la abrazo al ver las imágenes. Ellas eran un poco similares. Pequeñas, morenas y con ojos azules, alrededor de los once años.
La nina de la televisión ahora no tenía un ojo. Su cavidad ocular se encontraba cubierta por una gasa cafe. Parecia como un ciclope de esas peliculas griegas que ella habia visto.
Le perturbaba el ojo azul que penetraba aun con la oscuridad del cuarto.
La mente de Azulina empezaba a correr, sabia que tenia que salir de ese cuarto.
Ella tomó un gran respiro y empezó a gritar por ayuda.
La niña tuerta empezó a mover su ojo de lado a lado y a retorcerse. Su voz era ronca, ella murmuro: Para.
Azulina escucho esto y dejo de gritar. Inmediatamente, un par de adultos con máscaras de cerdos entraron al cuarto. Venían vestidos en ropas blancas. Azulina reconoció la voz de la mujer de la sonrisa marcada: Tu nunca te callas,verdad?
La mujer abrió un estuche rojo y saco una jeringa llena de líquido verde. Se acercó lentamente hacia Azulina. La niña grito y grito hasta que la oscuridad llenó su percepción.
Azulina soñó estar en una playa,llena de arena y el azul del cielo rodeaba todo alrededor.
No había edificios,no había gente, solo palmeras y mar. Ella veía a las sirenas flotando alrededor de unas rocas. Azulina nado hacia ellas, pensando que podía preguntarle sus secretos. Las olas golpeaban su cuerpo, y sentía que se ahogaba.
Dentro del agua, podía ver a la niña de la televisión durmiendo. Su ojo se abrió y con sus manos estrangulaba a Azulina. Esta se despertó y susurro un grito de pánico.
La luz de la luna brillaba dentro del cuarto. Su mirada se volvió hacia donde estaba la niña de la televisión. Estaba dormida y con completa calma pero no podía ver su rostro.
Azulina sentia que algo estaba mal. Olia que algo estaba quemado. La niña intentó mover sus piernas pero se sentían dormidas y cansadas. Movió sus manos, una estaba bien. La otra tenía una marca negra donde su meñique anteriormente se encontraba.
No gritó, pero las lágrimas corrían por sus mejillas. Cerró sus ojos, intentando negar todo lo que había pasado como una pesadilla. Azulina oyó una voz hablándole,parecía que era una voz sobre otra voz, una en reversa y la otra normal.
La voz dijo: Quieres vivir?
Azulina no respondió por su miedo,pero intento buscar de donde salía la voz.
Vio a un hombre afuera de la ventana con un sombrero de paja blanco. Sus ojos brillaban con un azul de la noche y una sonrisa de par en par.
La otra niña se había despertado y lloro ligeramente: Ayuda
El hombre negó con su cabeza
Habló de nuevo: Les pregunté si querían vivir, no si necesitaban ayuda.
Azulina dijo: Queremos vivir.
El hombre pregunto: Porque quieren vivir?
Azulina empezó a pensar, y si el hombre era compañero de la mujer de la sonrisa marcada?
La voz era lo suficientemente extraña para ser una voz disfrazada.
Azulina respondió: Quiero ver a mi mamá otra vez
La chica de la televisión dijo: Quiero lastimarlos
El hombre pregunto: Porque quisieras hacer eso?
Azulina respondió: Para que ella no sufra
La otra niña dijo: Para que sufran
Azulina miro a la otra niña, la luz de la luna estaba sobre ella.
Su cara estaba cubierta de lágrimas rojas ya secas, su sonrisa estaba torcida.
Una gasa roja cubría donde horas antes estaba un ojo. Su cara estaba hinchada.
El hombre del sombrero blanco, tarareaba y sus ojos rodaban de lado a lado.
Les pregunto: Quieren ser libres?
Azulina respondio: Si!
El hombre dijo: Entonces tienen que dar algo a cambio
Azulina pregunto: Qué es lo que quieres?
El hombre rió y dijo: Yo no quiero ni ocupo nada
Hubo un minuto de silencio, el hombre aun seguía afuera del cuarto,la mente de Azulina corría a mil por hora. Que se la da a un hombre que no quiere nada?
Hubo un aullido de furia a lado de ella
La nina de la tele dijo: Te doy mi alma, solo sacame de aqui.
El hombre respondió: Un alma? Es una cosa poderosa,pero la tuya está muy dañada.Te liberare de tus amarres pero no de este lugar por ella.
La niña gritó furiosa: Mentiroso, basura, humano sin valor.
De repente,el hombre atravesó las paredes del cuarto. Azulina sintió que su sangre se se congeló. La otra niña no podía ver,pero el hombre estaba vestido con una sotana negra,
Él levantó su mano lentamente para tocar las mejillas de la niña de la televisión.
La mano era puro hueso y la mitad de su cráneo no estaba ahí. Azulina grito aterrorizada, pero logro parar.
El hombre le dijo a la niña de la tele:
Nina, no confundas oportunidad con privilegio. La tierra de los muertos no da segundas oportunidades normalmente.
La niña dejó de aullar.
Azulina dijo: Te daré uno de mis ojos por algo que nos deje salir de aquí
El hombre preguntó: Un ojo? Porque un hombre necesitaría un ojo?
Azulina respondió: Como mas podrias ver tu premio? Que no los ojos son las ventanas hacia el alma?
El hombre muerto volteo y miro a Azulina. Su sonrisa se volvió enorme y un pedazo de su cara cayó al suelo. Sus carcajadas retumbaban en el cuarto. Finalmente, los captores empezaron acercarse hacia la puerta.
El muerto les dijo: Es verdad lo que dices,parece un trato decente. Ambas están de acuerdo con el trato.
Las niñas ambas asintieron con la cabeza, y el hombre tocó a ambas.
Primero, le arrancó el ojo a Azulina y le quito los amarres. Ella gritó con un dolor inmenso.A la otra la desató y le dio un beso en la gemilla., La otra niña solamente gimió, casi en silencio. Después de eso, el hombre desapareció.
Con los amarres ya sueltos,las niñas se podía mover pero no sabían cómo salir.
Alguien toco la puerta.
La mujer de la sonrisa marcada dijo: Parece que ustedes aun no aprenden su lección, vamos a entrar.
Con sus máscaras de cerdo puestas, ambos captores entraron al cuarto. No habia nada mas que pura oscuridad. Ellos prendieron la luz del cuarto.
Vieron que estaba el mar y había una piedra donde se encontraba una sirena.
Ella peinaba su cabello y empezó a cantar:
Hace mucho tiempo, tuve un amor
Pero el estaba muerto ahora.
El par empezó a nadar hacia ella.
Su lugar no era el fondo
La corriente del agua los empezó a jalar hacia abajo,intentaban no quedar debajo del agua pero era muy fuerte.
Pero arriba, como una paloma
Ellos sentían como el agua empezó a llenar sus cabezas.
El agua se empezaba hacer negra pero aún podían ver a la sirena. Ella los miraba intensamente, pedazos de su cuerpo empezaban a caer.
Azulina los miraba con lastima,ellos oyeron una carcajada maníaca atrás de ellos.
Dos hoyos negros los observaban,una niña sostenía unos alicates en su mano.
Su cara estaba cubierta por dos lágrimas rojas secas.
Las manos de los captores estaban libres, intentaban jalarla pero ella ya no estaba.
Ellos voltearon a su alrededor y no había nadie.
Entonces oían como una puerta se cerraba, alguien colocando cadenas.
La mujer de la sonrisa marcada gritó: Abran la puerta, malditas perras. Juro que si alguna vez les pongo las manos otra vez encima…
Las niñas ya estaban muy lejanas como para escucharla. Nadie en Santa Rita habría podido escucharlas.
Les tomo a las niñas doce horas llegar al pueblo, Azulina cargo a la niña tuerta tan siquiera dos horas.
Perdieron el conocimiento en las escaleras de un edificio de apartamentos. Pasó media hora para que alguien observará el estado en el que encontraban.
Azulina después soñó con la sirena. Azulina y la niña tuerta estaban a lado de ella. El mar golpeaba con una ferocidad enorme y tenia un color cafe.
Ella sintió un calma inmensa.
La sirena cantaba:
Amor,ven a mi con tu sombrero de paja blanco…