Veo los días asomarse como dedos inquietos buscando el interruptor sin entrar a la habitación pasos lentos, desiguales regándose sin dirección sobre fotos y calendarios, nada en verdad concluye.

En esta hora pálida y de silencio en que puedo caminar despierto escribo cada pensamiento que surge y me atraviesa antes de que caída al suelo se estropee y desaparezca en medio del polvo y el olvido sin un nombre ni haber sufrido.

La imagen orgullosa e intocable que se desmorona como arena más se tarda en comprender que en levantarse y empezar hoy casi nadie duerme tranquilo los que lo hacen están muertos cruzar la calle es peligroso quedarse quieto lo es más.

Los golpes se pierden en el viento todos esperan un resultado diferente los taxis viajan a través del tiempo el chofer es un narrador omnisciente algunos hacen de los trenes camas sus huesos crujen como hojas secas el ruido abre espacios entre las rejas hombres salen envueltos en llamas.

Parece ser un domingo sin ocaso estirándose sobre mi propia voz camina por delante y sin prisas por un pasillo expuesto de infinito parece que siempre puedo volver los números sostienen mi andar cruzar los puentes es más seguro ir y venir por encima de los autos.