Al fin me olvidaste. ¡Qué triste olvido! Tras mis profundas suplicas del ayer, La luna que contemplamos los dos, se ha ido

Como las cartas que escribiste. Y nuestras manos se alejan Como las rosas de abril que se esfuman, En tu triste ventana.

¡Me olvidaste! ¡Triste estoy hoy! Y en medio del invierno No cesado de llorar.