No me preguntes de donde vengo, y mucho menos a donde voy
El espejo me reclama desfigurada
Me palpa cadáver de gangrena
Los cuencos en donde figuraba el alma se postra fuegos fatuos

Donde canta en el dia un dragón, y cada noche muere
Renace un clavel de montaña danzando crucificada en la pira
Venas como corset vesánico
Socorren el mundo que se esfumó en el alba

Demonios rezan en mi nombre
Y los dioses abjuran en mi epitafio
Ese eco, en cada paso del tiempo, retumba protervo
El suicidio aulla

Licor en dolor bañan en el mar muerto
La mano sarmentosa en carroña poseída
Es tarántula colérica tejiendo gritos

La luz se oxida, oscuridad germina en sudario de soledad
-Lo sacrílego es ambrosía del pecado
la sangre como fruto del deseo profano
Admirame poseída

Mientras la muerte suplica el vacío eterno.