Esta soy yo entregando el corazón.

Es mi carta al mundo,

a ese que me vio nacer.

Es el alma furibunda

amorosa… muerta nunca.

Todo te entrego antes del día,

Antes de tiempo, antes de hoy.

Fuiste ávido, elocuente mensajero,

yo portaba treinta y tantos años

de amor encarnado y tú,

diez años más atado al pasado.

Nos vi nacer desde el inicio,

en esa primera y eterna cita,

después del amor.

Después de nacer.

Pero a la medida del cielo,

del sueño, del mundo entero…

mi amor, mi corazón,

mi locura por quererte, va quedando

tan grande como el olvido mismo.