Transitando un nuevo inicio,

año tras año se cierne ante ti

un sendero jamás atravesado.

Pero ¿qué camino tomar?

Hacia dónde dirigir las ansias,

y las necesidades insatisfechas.

Cuando en realidad el orgullo se antepone

a la divina esencia que exalta los sentidos

para seguir existiendo.

Así es que recolectas mortajas

de quimeras envejecidas

en caminos impasibles y escurridizos.

Mientras, en un hontanar profundo

atraviesas penumbras,

alzando la mirada para divisar la luz.

Porque quieres llegar más allá

y alcanzar por fin…ese retorno anhelado

en el que desearías habitar.

Antes de reconocer que no tienes posibilidad,

porque al comienzo y al final

solo se vislumbra el infinito.